domingo, 1 de marzo de 2009

DIFERENCIACION ENTRE "TERCERA POSICION" Y "TERCER MUNDO", POR EL DOCTOR JUAN GABRIEL LABAKE

Antigua propaganda peronista: iluminando y señalando el camino redentor de la humanidad, la ideología Nacional Justicialista es la Tercera Posición que evita la extorsión capitalista liberal y la insectificación estatal del marxismo. Desde que fue creado, el Nacional Justicialismo todavía es una alternativa que, pese a las traiciones, bien puede aplicarse sin mayores inconvenientes dados los resultados que dejaron en el planeta Tierra las dos ideologías sinárquicas antes mencionadas.

Esta nueva publicación reviste carácter doctrinario, preparación de la que muchos carecen -o, esa es la impresión- a la hora de presentarse como leales seguidores e intérpretes, cuando no herederos, de la doctrina Nacional Justicialista creada, fundamentada y llevada a la práctica por Juan Domingo Perón.

Gran parte de la confusión deviene del caos surgido a finales de los años 60 y durante toda la década de 1970 en el país, tramo de la historia en la que se puso en práctica una efectiva estrategia 'entrista' la cual, de acuerdo a los sectarios que "llevan un gallito bajo el brazo", según la definición del propio Perón en el exilio madrileño, ha acomodado la doctrina peronista a su antojo y modo.

Pero aunque parezca no haber una solución a tantas perspectivas surgidas en medio de la puja ideológica de liberales-conservadores y marxistas subversivos, es inobjetable que el peronismo tiene una ideología sólidamente sustentada por libros fundamentales que los fundadores han dejado, y que son los que le dieron forma a aquélla, adoctrinando de un modo certero y unívoco.

Fue, a lo sumo, la flexibilización en la lucha política la que produjo algunos métodos tácticos que, sí o sí, y en concordancia con lo planificado por Juan Perón, derivarían en una estrategia final que en el fondo sería la misma que se empezó a edificar desde el 17 de octubre de 1945 y, si somos más realistas, desde junio de 1943. De tal modo, cuando Perón asume su tercer mandato en octubre de 1973, expresa con claridad que la hora de la lucha y de las armas se había superado, que ahora había que encarar la reconstrucción y liberación de la Patria en paz. Esto mismo ya predicaba el secretario general de la C.G.T., José Ignacio Rucci, desde 1970 y hasta que fue asesinado por la subversión marxista de Montoneros en 1973.


"TERCERA POSICION" Y "TERCER MUNDO", SEGUN LABAKE

Juan Gabriel Labaké ha sido hasta el día de hoy uno de los más leales exponentes del peronismo doctrinario, y como tal merece que dediquemos nuestro espacio digital para ver qué nos dice acerca de dos conceptos o definiciones que con naturalidad -o con mala intención, no se sabe- suelen ser pensadas como sinónimos o casi idénticas. Decir que el Nacional Justicialismo representa una "Tercera Posición" y decir que es parte integrante del "Tercer Mundo", ¿está bien dicho de ese modo? ¿Son, acaso, conceptos que trazan roles distintos en la política mundial? ¿O es lo mismo ser "tercerista" que "tercermundista"? Veamos que nos dice al respecto Labaké en su obra "Carta a los No Peronistas", Editorial Leonardo Buschi S.R.L. (Noviembre 1982):


"Tercera posición y tercer mundo

"Todo el mundo sabe que nuestro proyecto político (y, en especial, nuestra propuesta internacional) está basado en los principios de la Tercera Posición, formulada por el General Perón en 1946. Conviene no confundir esa Tercera Posición, con el llamado Tercer Mundo. La primera es una filosofía política, bautizada como "tercerista" para diferenciarla de las dos grandes corrientes ideológicas que dominan buena parte del mundo de hoy: el capitalismo liberal y el marxismo. La Tercera Posición, huelga decirlo, no es una mezcla de ambos extremos, ni una transacción entre ellos. En el fondo, es una "segunda posición" y no una "tercera". Tanto el capitalismo liberal, como el comunismo, son postulaciones materialistas, inhumanas (una con acento individualista, la otra colectivista, pero las dos son no-humanistas). El capitalismo liberal pone en la cúspide de su escala de valores a la riqueza material, no al hombre. El marxismo reserva ese primer lugar para la colectividad (abstracción que, en definitiva, termina siendo el Estado omnipotente y totalitario), pero tampoco al hombre (...) El designio es siempre igual: el dominio de unos pocos sobre la inmensa mayoría de los hombres.

"La Tercera Posición (insisto, que realmente es una "segunda" alternativa) pone en el centro de su preocupación y de sus valores a esa persona humana, no como individuo aislado (porque así, a lo Robinson Crusoe, no existe salvo en la mente fantasiosa del autor de esa novela) sino como ser libre que vive y se desarrolla en sociedad; como miembro de una gran familia humana (pasada, presente y futura) cuyo destino final es su reencuentro con el Creador. Todas las otras cuestiones políticas o económicas quedan iluminadas, centradas por este foco o principio fundamental de nuestra doctrina humanista.

"Si el gran problema de la humanidad fuera la forma en que los hombres se apropian y poseen los bienes materiales, podría quizá argumentarse que la historia juega su suerte entre el capitalismo liberal y el marxismo. En este rincón, los que quieren libertad para que cada uno acapare lo que pueda. En aquel otro, los que postulan el acaparamiento total por parte de un grupo de burócratas (...) Pero el meridiano de nuestra especie humana no pasa por ahí sino por el lugar que cada corriente de pensamiento le tiene reservado al hombre: ¿más abajo o más arriba que la riqueza, el poder, la "seguridad del Estado", las multinacionales y las propias ideologías dogmáticas? ¿Seres libres o insectos? (...) Este verdadero meridiano político del mundo deja en la misma vereda a todos los materialismos, sin que tenga mucha importancia el sistema de apropiación de los bienes materiales que postulan. En la otra vereda estamos los humanistas. Los de la segunda posición que, por las razones circunstanciales mencionadas, debemos llamar Tercera Posición".

Ahora viene el desarrollo de lo que para el abogado y bioquímico Juan Gabriel Labaké significa "Tercer Mundo":

"El Tercer Mundo es, en cambio, la unión de los pueblos y naciones dominados por los centros desarrollados de poder, para lograr, en conjunto, mejores condiciones de trato con los que mandan mundialmente. Es una alianza de fuerzas, sin basamento ideológico ni filosófico. Iguales características tiene el llamado grupo de los no-alineados, o el diálogo norte-sur. Ello hace que entre los países del Tercer Mundo haya regímenes que postulan el marxismo y están más cerca de Rusia; otros que se organizan como sociedades capitalistas y mantienen buenas relaciones con los EE.UU.; y, finalmente, otros, como nosotros y muchos países más hoy en día, que postulan un nacionalismo popular y desean guardar más celosamente su independencia frente a las dos superpotencias. Es cierto que éstas -y especialmente Rusia- tratan de influenciar sobre el Tercer Mundo para ponerlo a su servicio. Pero ello no invalida lo dicho. Las dos superpotencias desean, en realidad, influenciar y dominar a todo el mundo y a todas las instituciones internacionales para hacerlas servir sus designios.

(...)

"Nosotros, en lo ideológico, mantenemos sin retaceos ni concesiones la Tercera Posición, es decir, el humanismo cristiano, nacional y popular. Respecto a los agrupamientos de poder, la realidad nos aconseja unir fuerzas con los dominados para liberarnos de la asfixia de los centros dominadores. Y como la política internacional es una parte de la política a secas (o sea, un espacio donde está en juego el poder) nuestra meta es buscar para la Argentina el mayor poder internacional posible para lograr nuestra liberación como pueblo y como Nación. Todo lo que se diga en contrario es poesía. Bien o mal intencionada (casi siempre, mal intencionada) pero poesía al fin. ¿O la experiencia de Las Malvinas no ha servido para comprender esta verdad que hiere los ojos?".

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